Pues que cavilando y analizando nuestra ideosingracia… ideas sin gracias, paculia… peculirad… (no, peor) bueno, el porqué nos dicen “ticos” a los ticos, es porque a todo le ponemos diminutivos como quieriendo suavizar situaciones, minimizando el impacto “un ratico” “un poquito” (o “un poquitico” si no fuera suficiente) sin embargo, hay veces en las que no estamos muy conformes con los enunciados y empezamos a decir las cosas de manera despectiva, como les iba diciendo… (es que comencé a escribir ayer) (mañana no, porque es el traspapele de poderes y no tengo que venir al trabajo) muchas palabras se convierten en chiquitillas cuando estamos aperezaos o nos molesta algo, el otro día estaba enfurruñao viendo un documental en nesfli, y salió una manta raya y yo: a vea esas mantillas rayillas… iban a decir como se llaman los hijos de las rayas… pues segmentos, pero un segmento es una mezcla para pegar ladrillos, según alguien que le patina la “eggge” digo la erre… y como se le llama al hijo de un panda? pues pandilla… también hay otras palabras que no se pueden desmoralizar, como cuchillo (un cucho chiquitillo?) ladilla, ardilla, zorrilla (ah no, ese si) y otras tantas por ahí, había un señor que se apedillaba “Murillo” y yo para que no sonara tan despreciativo le decía “Murito”… ah bueno, también “apedillo” ya viene así, aunque me suena que no está bien decido… dichado, mensoniado… menso… yo que ya no sé escrebir (¿Cuándo he sabido?) otro que goza de dicha (o decida) condición es martillo, así como rastrillo, el mismo ladrillo, estribillo, pero este último estriba en estribo… y como yo “estribo” tan mal, será mejor que tome unas clases de escribidera… otra cosa en la que he venido fallando con la edad es en la comprensión lectora… (nadie comprende lo que escribo, menos lo que leo) deberé ir a un sicólogo para que me trate la incomprendibialidad… que yo quería que este mundo juera mejor, pero nadie mizo caso… y ya ven, donde vamos a ir a parar, como dijo el Buki… y hablando de tortas galácticas, mencioné que mañana no vengo al trabajo? porque van a traspasar el poder presidencial y hay que quedarse en la casa por aquello de alguna trifulca, digo yo, no sé que tanto hay posibilidades de disturbios, yo mejor termino de pintar el techo que tengo como tres meses de estar en esas, ahí les contaré como me jue (si es que no me caigo desde arriba (ni modo que desde abajo)) por lo pronto, yo los dejo porque tengo que ir a hacer un mandadillo…
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7/5/26
Diminutillos
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14/4/16
Bien Tós De Cambio
Bien Tós De Cambio
No sé si
recuerdan aquella famosa canción de Scorpions que
llevaba por título “güin on cheins” (lo siento yo
siempre la
“cantaba” así) la cual nos hablaba disfrazada de
balada, los
vientos del cambio que se daba allá a principios de
los noventas
(que no vendían nada (bueno los escorpions si que
vendieron))
Y si no recuerdan esa canción, menos van a recordar esta
Columna de hace casi un año que escribí referente a
los cambios
significativos que he visto en mis pueblos (porque son
varios en
los que habito en esta vida rutinaria) con el asunto
de haber
tenido salones de baile para gestionar bebés y quince
o veinte
años después haberlos convertido en locales de
abastecimiento
de comida para alimentar a esos bebés, como quien
dice: causa
y efecto, desde hace un año o algo así, que frecuento
uno de
esos lugares a comprar los víveres para -como la
palabra lo dice-
vivir unas horas mas, al menos sin tanta hambre… Y
hastora me
percatao de la diferencia del local, hoy, entré como
si cualquier
cosa al otrora salón más famoso de mi comunidad, que
durante
no sé si treinta años funcionó como centro de
diversión,
esparcimiento, quinciaños y bodas que traían su rato
de baile,
juerga, amoríos (en realidad, nunca para mí) y muchas,
se podría
decir, que aventuras y recovecos de la juventú… de
repente, se
me vino a la cabeza un nostálgico recuerdo (pero fue
una bolsa
de arroz que me cayó encima) de aquellos años perdidos
en el
tiempo y también de perdidas de tiempo retozando en
aquel
salón, oscuro y acogedor (igual, nunca para mí)
caminando entre
los estantes recordé las luces de la discomóvil y las
parejas tiradas
a pista en un estrepitoso y bamboleante rito de
movimientos
merengueados y cumbiados de esa época, en la cual si
ponían
salsa tenía que salirme pa juera, porque no la
soporto… y ahora,
es por la salsa (de tomate) que me tengo que quedar
buscándola
en su respectivo anaquel a la par de la mayonesa y la
mostaza…
recorría los pasillos, imaginando la bolota de espejos
que reflejaban
esas luces y deslumbraban a los bailantes y a los que
muy
modestamente dábamos vueltas como idiotas (eso sí, siempre
yo era uno de tantos) es decir, los perdedores
buscando a la fea
del pueblo pa’ sacarla a bailar… por que de otro modo
eramos
sonaos, si teníamos la osadía de invitar a bailar a
alguna que no
fuera de nuestra condición (feos y pobres) y de
pronto, en esas
vueltas y envuelto en la niebla con olor a coco,
choqué contra el
frigorífico de la leche, la natilla y los quesos, devolviéndome
a la
realidad presente, pero luego, vi como a través de un umbral
del
tiempo, la barra donde se expendían bebidas y uno se
sentaba
a charlar a gritos con los amigos (bueno, yo no, nunca
tuve plata
para bebidas… ni amigos) me fui acercando para
intentar tocar
aquel espejismo temporal y en eso el dependiente,
cogiendo el
café, el azúcar, el arroz, la salsa, la leche y la
mortadela, los pasó
por la maquinita cobradora y me dijo con cara de
empresario
recién galardonado con el premio a cliente del mes:
¿alguna otra
cosita? yo, más ensimismado que un jugador de ajedrez
calculando
las consecuencias de un movimientole contesté: sí, sí,
unos
chocolates pa´los chiquitos… (que en realidad ese antiguo
salón
no tuvo nada que ver con su gestionamiento… digo gestación)
y después de todo: qué bueno que hayan puesto comida
7/5/15
Como Has Cambiado!
Como Has Cambiado!
Eso me dicen
frecuentemente (desde que tenía como quince)
ya acercándome a los cuarenta (hace tiempos que me
acerco
pero no he llegado (está costando (por suerte (por
mala))) y es
que entre mas vives (menos mueres) no, más se va
dando uno
cuenta de la evolución, no solo del ser humano
(también de la
“será” humana) también de las cosas, el otro día
paseando por
mi pueblo (cosa sin el mínimo sentido, tengo casi
cuarenta años
de vivir aquí y me lo conozco de memoria) pero si
noto algunos
cambios en mi pueblito, que dicho sea de paso (o de
pozo) que
nunca les he descrito (ni lo voy a hacer) si no que,
esto no es
solo en mi pueblo, he visto como muchos centros de
diversión
se han convertido ahora en supermercados… ahora hay
hasta
un supermercado “jamonés” (no, esperen, es chino) eso
¿debido
a qué? (o ¿qué he bebido?) analizando muy
profundamente el
desconcierto, he dado con la razón única y verdadera
de esta
proliferación de lugares de consumo (o sinsumo) y la
inminente
decadencia de los salones de baile y discotecas,
pues está muy
claro, está clarísimo, clarisisísismo!! (qué cosa?)
ah, si la razón
pues que en aquellos tiempos, en los salones y
discotecas las
parejas iban a disfrutar, bailar y… hacer chiquitos!
pues claro
hicieron tantos, que ahora tuvieron que quitar la
diversión y
poner lugares donde vendan con qué alimentarlos… y
así, los
niños de ahora, no tendrán la oportunidad de ir a
divertirse y
perseve… presres… precintar… perpetuar!! la especie, lo cual
está totalmente correcto, el problema es que los
seres humanos
no necesitan de centros de diversión para
reproducirse y ahora
se reproducen tranquilamente en el colegio… yo digo
que cierren
los colegios y abran mas supermercados… el otro día
(no este,
otro) pasé junto a una marisquería y olía a puro
marisco, claro
está… (esta marisquería se ubica donde hace veinte
años había
una discoteca) y me imaginé como debe salir oliendo
uno de
trabajar ahí, y una señora escuchó mi imaginación,
pues yo a
veces imagino en voz alta… y la mujer me contó que
cuando
trabajaba en una soda, siempre salía oliendo a todo
lo que ahí
cocinaba… el pelo, la ropa, la piel (no, eso no era
lo que cocinaba)
eso era lo que se le impregnaba de ese olor… que
cuando llegaba
a casa el hijo (cuando eso pequeño aún sin edad para
reproducirse)
la recibía con un abrazo y le decía:
-Mmmmm, mami… huele a pizza!!
Lo peor era que solo le llevaba el olor… y con esta
me despido (porque
soy mi jefe y puedo a mi mismo despedirme y
contratarme cuando me
de la gana) hasta la próxima… contratación!
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